sábado, 27 de marzo de 2021

 

EL SUFRIMIENTO EN LAS DISTINTAS CULTURAS

(II)


EL SUFRIMIENTO EN EL JUDAISMO


I


EL ORIGEN DEL MAL


La amplitud de los textos bíblicos, sitúan el origen del sufrimiento en los siguientes hechos :

“Tomó, pues Yahveh Dios, al hombre, y le dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase. Y Dios impuso al hombre este mandato: De cualquier árbol del jardín, puedes comer, más del árbol de la ciencia del bién y del mal, no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.” .( Génesis 2.15-17):

El lenguaje utilizado es de gran belleza literaria, por el uso de la metáfora, para expresar el enigma que encierra en sí mismo, hasta el punto, que más allá de la literalidad, se pueden formular distintas interpretaciones.

En primer lugar, la obligación encomendada al hombre de cuidar y conservar la Tierra, para preservar la obra de la creación, haciéndole partícipe y responsable de la misma, constituye una declaración de hondo calado al involucrar a la humanidad en esta tarea. Es un mandato que guarda cierta lógica, con la preocupación de las resoluciones de numerosas Conferencias Internacionales sobre la Conservación y Sostenibilidad del Medio Ambiente, celebradas en las últimas décadas bajo el amparo de Naciones Unidas; y de distintos movimientos de opinión, a favor de preservar la Ecología y el Planeta Tierra, a la luz de estudios científicos relativos a los cambios atmosféricos y calentamiento global. Igualmente, es de interés resaltar, que esta interpretación del texto citado (Génesis 2. 15-17), es coherente con lo desarrollado en la Encíclica Laudatio Sí, del Papa Francisco.

Un segundo análisis del texto citado, permite considerar que la prohibición de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, expresa en un lenguaje simbólico, el dilema ético que suscita el hombre con su conducta, al estar obligado a elegir entre la bondad y la maldad, lo que es bueno y lo que es malo, sin entrar en más detalles. El ser humano está condenado a discernir, en el transcurso de su vida, entre lo que considera el bien y el mal, para preservar su vida como individuo, la de la colectividad a la que pertenece y la del planeta Tierra, dentro de la inmensidad del Universo. La interpretación inversa, nos llevaría a considerar que la finalidad de la prohibición, literalmente, sería impedir que el hombre accediese al conocimiento de lo que es bueno y malo, sumergirle en la ignorancia de la dimensión ética de la vida y del conocimiento superior, acorde con la evolución del Homo Sapiens. Las consecuencias de la prohibición para el hombre, supondría permanecer en un estado estacionario, que caracteriza, presuntamente, al conjunto de los seres de vida animal, cuyos actos siguen lo que les dicta sus instintos básicos, pero carecen del grado de conciencia suficiente y capacidad para adquirir el conocimiento necesario y discernir entre el bien y el mal, ser libres, y tener una conciencia reflexiva, y ser consciente de sí mismo.

En un momento posterior, se consumó el acto de la desobediencia de Adán y Eva según

“Es que Dios sabe muy bien, que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal. (…....). Entonces se les abrieron a entrambos, los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos...”(Génesis 3.4-5)

Siguiendo el lenguaje simbólico y de la metáfora, abrir los ojos puede significar el descubrimiento de la sabiduría que está en el árbol de la ciencia del bien y del mal y su transformación en dioses. Esta nueva mirada, pudo corresponder a una etapa del estado de la evolución de la especie Homo, ya fuese el Homo Erectus, el Homo Sapiens Neardentalis o el Homo Sapiens Sapiens, en los últimos centenares de miles de años, en la que tuvo lugar un salto cualitativo. Varios factores, entre otros, cambios genéticos y biológicos, hicieron posible que emergiese una nueva conciencia de su identidad, accediendo al conocimiento y al discernimiento moral de la conducta. De este modo, y en este proceso de la evolución humana, el texto bíblico introduce la libertad que le concedió el Creador al hombre, para decidir en buena medida, el significado de su vida y de su destino. Hasta ese momento, ignoraban y no tenían conciencia de su fragilidad, su vulnerabilidad y su contingencia ante el entorno natural que le rodeaba, pero en ese proceso evolutivo, “llegaron a sentirse desnudos”, arrojados a la existencia, desprotegidos y vulnerables, rompiendo la armonía con la naturaleza y desorientados con la pérdida del estado puramente natural, del que gozaban.

Continuadores de esta tradición hebrea, recibida del Génesis, los profetas, que condujeron al pueblo de Israel y de Judea, como intermediarios entre aquél y Yahveh, transmitieron y desarrollaron a lo largo de varios siglos, el paradigma cultural del origen del sufrimiento. Asimismo relacionaron la maldad de los hombres, muy distinta de los planes de Yahveh en el momento de la creación, y el castigo que deseaba infligirles. Así se lee en , al decidir Yahveh enviar el diluvio:

“ Viendo Yahveh, que la maldad del hombre cundía en la tierra y que todos los pensamientos que ideaba su corazón era puro mal de continuo, le pesó a Yahveh de haber hecho su hombre sobre la tierra y se indignó en su corazón. Y dijo Yahveh: Voy a exterminar de sobre la faz del suelo, al hombre que he creado - desde el hombre, hasta los ganados.........” (Génesis 6. 5-8)


II


LA ANTIGUA ALIANZA


Sin embargo, posteriormente, se forjó la Antigua Alianza, entre Yahveh y Abraham que será el inicio de una elación privilegiada entre ambos, al marchar Abraham a la tierra de Canaán, siguiendo el mandato de Yahveh y posteriormente a Egipto,

“ Aquel día, firmó Yahveh una alianza con Abraham diciendo: A tu descendencia he dado esta tierra, desde el río de Egipto hasta el Río Grande, el río Éufrates (….).Y Dios le habló así: Por mi parte he aquí mi alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos. No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de muchedumbre de pueblos te he constituido. Te haré fecundo sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de tí. Y estableceré mi alianza entre nosotros dos, y con tu descendencia después de ti, de generación en generación, una alianza eterna, de ser yo el Dios tuyo y el de tu posteridad. Yo te daré a ti y a tu posteridad, la tierra en que andas como peregrino, todo el país de Canaán, en posesión perpetua, y yo seré el Dios de los tuyos.” (Génesis 15. 18 y 17. 5-8):

Entre los grandes profetas del Judaismo, destacó especialmente Moisés, quién, aunque de origen hebreo, residía en Egipto, en la corte del Faraón, al que Yaveh le encomendó una misión difícil: convencer a los hebreos de que la voluntad de su Dios era liberarlos de la esclavitud en Egipto, según

“Por tanto di a los hijos de Israel: Yo soy Yahveh. Yo os libertaré de los duros trabajos de los egipcios; os libraré de su esclavitud y os salvaré con brazo tenso y castigos grandes. Yo os haré mi pueblo y seré vuestro Dios, y sabréis que Yo soy Yahveh, vuestro Dios, que os sacaré de la esclavitud de Egipto. Yo os introduciré en la tierra que he jurado dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la daré en herencia. Yo Yahveh.”

(Éxodo 6.6-8)

La Antigua Alianza se desarrolló y se consolidó con la promulgación de las Tablas de la Ley, dadas por Yahveh a Moisés, ante los israelitas, cerca del monte Sinaí, según narra :

“ Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo: “ Yo Yahveh, soy tu Dios, que te he salvado del pais de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí.........” en las que se enumeraban los preceptos del Decálogo que debían regir la vida del pueblo de Yahveh y darle conciencia de pueblo elegido. (Éxodo 20.1-21)

La exhortación de Moisés al pueblo de Israel, en un lenguaje amable y cercano, recordaban los mandatos de Yahveh, en

“ Escucha Israel, cuida de practicar, lo que te hará feliz y por lo que te multiplicarás, como te ha dicho Yahveh, el Dios de tus padres, en la tierra que mana leche y miel. Escucha Israel, Yahveh nuestro Dios es el único Yahveh. Amarás a Yahve, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Queden en tu corazón, estas palabras que yo te he dicho hoy. Se las repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas, tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado.....” (Deuteronomio 6.3-7):

La transgresión de estos mandatos constituiría motivo grave, para que recayera sobre aquéllas conductas la ira de Yahveh; como sucedió con la adoración del becerro de oro y sucesivamente, en otros momentos, durante la travesía del desierto, como les recordaría Moisés.

“Acuérdate que irritaste a Yahveh en el desierto. Desde el día que saliste del país de Egipto, hasta la llegada a este lugar, habéis sido rebeldes a Yahveh. En el Horeb irritasteis a Yahveh y Yafveh montó en tal cólera contra vosotros, que estuvo a punto de destruiros. Yo había subido al monte, a recoger las tablas de piedra, las tablas de la alianza que Yahve había concertado con vosotros. Permanecí en el monte, cuarenta días y cuarenta noches sin comer pan, ni beber agua. Yahveh me dió las dos tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios, en las que estaban todas las palabras que Yahveh os había dicho en medio del fuego, en la montaña, el día de la Asamblea. Al cabo de cuarenta días y cuarenta noches, después de darme las dos tablas, las tablas de la alianza, me dijo Yahveh: “ Levántate, baja de aquí a toda prisa, porque tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto, se ha pervertido. Bien pronto se han apartado del camino que yo les había prescrito: se han hecho un ídolo de fundición.(.....).” Y vuestro pecado, el becerro que os habíais hecho, lo tomé y lo quemé; lo hice pedazos, lo pasé a la muela hasta que quedó reducido a polvo y tiré el polvo al torrente que baja del monte.”(Deuteronomio 9. 7-12):

La actitud de protesta del pueblo israelita, contribuyó a moldear en el texto bíblico, una imagen de Yahveh, antropomórfica, excesivamente deshumanizada por la dureza del lenguaje, muy radical, proclive a la ira y a la venganza por la desobediencia de su pueblo.

“Yahveh habló a Moisés y a Aarón y dijo: ¿Hasta cuando ese pueblo perverso, que está murmurando contra mí?. He oído las quejas de los israelitas que están murmurando contra mí. Diles, por mi vida -oráculo de Yahveh- que he de hacer lo que habéis hablado a mis oídos. Por haber murmurado contra mí, en este desierto, caerán vuestros cadáveres, los de todos los que fuisteis registrados y contados, de veinte años para arriba. Os juro que no entraréis en la tierra en la que, mano en alto, juré estableceros”. (Números 14.26-30).


El paradigma cultural del Judaismo, relacionaba toda manifestación de sufrimiento, con la transgresión de los mandatos de Yahveh y la dimensión colectiva del pecado de su pueblo, desde la desobediencia de Adán, hasta el segundo milenio con Moisés.


III


DEPORTACION Y CAUTIVERIO


Posteriormente, en el primer milenio a.C. destacaron los profetas Isaias y Jeremías, que vivieron etapas de la historia muy complejas, de gran inestabilidad, como consecuencia de los movimientos geopolíticos de Oriente Medio, en el que el territorio se los disputaban el imperio Asirio y el imperio Egipcio. Los pueblos pequeños que habitaban la región, estaban obligados a concertar alianzas para protegerse. En ese contexto histórico, a la muerte del rey Salomón, a finales del siglo del siglo X a. C, sobrevino la división de Israel, en el reino del Norte y el reino de Judea en el Sur, debilitando la fortaleza material y moral de los israelitas. La división del reino de Israel fue seguida de la deportación a Nínive, de los israelitas del Norte en el sigo VIII, y de la deportación a Babilonia, de gran parte de los habitantes de Judea en el siglo VI, momentos vividos por algunos de los profetas. La interpretación que dieron a los hechos, respondía al mismo paradigma que procedía del antiguo Judaísmo: las penalidades y sufrimientos que sufrían los israelitas y los judíos, eran la manifestación del castigo de Yahveh, por ser culpables de alejarse del cumplimiento del Decálogo, del espíritu de justicia y de la Antigua Alianza. He aquí alguno de los oráculos dirigidos llenos de indignación:

“¡Ay! los que aprueban decretos inicuos y los escribientes que escriben vejaciones, excluyendo del juicio a los débiles; atropellando el derecho de los pobres de mi pueblo; haciendo de las viudas su botín y despojando a los huérfanos. Pues,¿qué haréis para el día de la cuenta y de la devastación que de lontananza viene?.(Isaias10.1-3)

o anunciando la devastación a manos del rey de Asiria:

“¡Ay Asur, bastón de mi ira, vara que mi furor maneja!. Contra gente impía voy a guiarlo, contra el pueblo de mi cólera voy a mandarlo, a saquear saqueo, y pillar pillaje y hacer que lo pateen como el lodo de las calles. Pero él no se lo figura así, ni su corazón así lo estima, sino que su intención es arrasar y exterminar gentes no pocas.” (Isaias 10.5-7)

´También forma parte de la tradición del Judaísmo, la explicación que da el Libro de Job, al sufrimiento. Este texto de la Biblia que se considera escrito entre los años 500 /400 a.C. tras la liberación de Babilonia, plantea en el marco de la tradición hebrea analizada anteriormente, cómo se justifica el sufrimiento del justo. En este paradigma cultural, el sufrimiento era un castigo colectivo de Yahveh al pueblo de Israel, por su desobediencia. De una parte, la de los amigos interlocutores de Job que reiteraban la doctrina antigua, aunque introducían la dimensión individual del sufrimiento y del castigo; según éstos, los justos recibían su recompensa en esta vida y los malvados eran castigados por sus malas obras. Ellos aducían una primera razón, argumentando que los pecados de Job, eran la causa de las adversidades que sufría: el asesinato de sus hijos, de sus criados, la destrucción de su ganado y de su casa. Discrepaba Job de la opinión anterior, al considerarse un hombre inocente y justo, que no había pecado, y no comprendía porqué Yahveh le trataba de forma injusta. Ante su queja y lamento, sus amigos alegaban otra posible razón que justificara el sufrimiento: Job sufría para ser probado en la fe y en la fidelidad a Yahveh. Finaliza la obra, con un Job arrepentido y suplicante, que no entiende los caminos de Yahveh, y éste le devuelve todo aquello que le fue arrebatado: hijos y bienes materiales.


Toda la tradición religiosa del Judaísmo se forjó, de una parte, con la Antigua Alianza que el pueblo Hebreo hizo con Yahve, su Dios, desde Abraham hasta Moisés y continuaron otros profetas. De otra, las grandes gestas del pueblo hebreo que marcaron sus tiempos históricos; desde su liberación de la esclavitud en Egipto hasta la llegada a la Tierra prometida, después de la travesía de 40 años por el desierto; los años del destierro y el cautiverio en Níniva y Babilonia, hasta la liberación otorgada por el rey persa Ciro el Grande, en el año 537 a.C.; su definitivo asentamiento en las tierras comprendidas entre el río Jordán y el mar Mediterráneo; vivieron allí, hasta la conquista de Pompeyo en el año 67 a.C., formando parte del imperio de Roma. La destrucción de Jerusalén en los años 70/73 d.C. ordenada por el emperador de Roma, Vespasiano, marcó una nueva etapa de sufrimiento y la diáspora del pueblo judío.






 

EL SUFRIMIENTO EN LAS DISTINTAS CULTURAS

(I)


I


EL GOZO Y EL SUFRIMIENTO


La primavera anuncia su llegada, con su vistoso colorido en este mes de Marzo con la flor de los almendros y cerezos, y el azahar de los naranjos. Y con la primavera, vuelven los recuerdos de nuestra infancia y juventud, los alegres y los menos. En estos día, recordamos con pesar, que hace un año, se extendió la pandemia del coronavirus, como un relámpago en la noche, por todos los rincones de la Tierra, llevándose la vida de millones de personas y extendiendo el sufrimiento a muchos hogares. Pero también, en estos días, la nueva vida que nace en los jardines, los prados y en los bosques, nos invita a disfrutar de la alegría y de los recuerdos de esa infancia y juventud, que ya no vuelve, en interminable lucha con el dolor, como lo expresara el poeta Antonio Machado ( 1875-1939):

“Abril florecía frente a mi ventana. Entre los jazmines y las rosas blancas de un balcón florido, vi las dos hermanas. La menor cosía, la mayor hilaba... Entre los jazmines y las rosas blancas, la más pequeñita, risueña y rosada- su aguja en el aire- miró a mi ventana (…...).

Abril florecía frente a mi ventana. Una clara tarde, la mayor lloraba entre los jazmines y las rosas blancas y ante el blanco lino que en su rueca hilaba. ¿ Qué tienes-le dije- silenciosa pálida?. Señaló el vestido que empezó la hermana. En la negra túnica la aguja brillaba; sobre el velo blanco, el dedal de plata. Señaló a la tarde de abril que soñaba, mientras que se oía tañer las campanas. Y en la clara tarde me enseñó sus lágrimas.

Abril florecía frente a mi ventana. Fue otro abril alegre y otra tarde plácida. El balcón florido solitario estaba. Ni la pequeñita risueña y rosada, ni la hermana triste, silenciosa y pálida, ni la negra túnica, ni la toca blanca.” (1). Antonio Machado. Poesias Completas. Pags. 111-112.Espasa Calpe. 2001.Madrid.

La gran sensibilidad de Machado, nos transmite la tragedia del sufrimiento, que afecta a los seres humanos que caminamos por la vida, entre las flores y los aromas del mes de Abríl.

También Pedro Calderón de la Barca, (1600-1681), pone en los labios de Segismundo, un grito desgarrador, desde su prisión:

“¡Ay mísero de mi! y ¡ Ay infelice!. Apurar, cielos, pretendo, ya que me tratáis así, qué delito cometí, contra vosotros naciendo, aunque sí nací, ya entiendo qué delito he cometido. Bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor, pues el delito mayor del hombre es haber nacido.” (2) Pedro Calderón de la Barca. La Vida es Sueño. Alhambra. Madrid 1980

La manifestación de Segismundo ¡Ay mísero de mí! Y ¡Ay infelice!, es muy expresiva y refleja el sufrimiento que le embarga, por haber nacido en este mundo, para estar encerrado en una cárcel, y encadenado al cuerpo, esperando la muerte. Es, el sentimiento trágico de la existencia el que vive Segismundo.

El sufrimiento, para nuestra perplejidad y asombro, tiene múltiples rostros. Ante este gran enigma, la humanidad ha dado diferentes respuestas, según la diversidad de culturas, ya fuesen las religiones, los filósofos y los poetas, no del todo satisfactorias, para muchos seres humanos. Aproximarnos y captar las distintas dimensiones del antagonismo entre el gozo de la vida y el dolor, no es tarea fácil, y entraña un reto de una gran complejidad. No obstante, intentamos esbozar algunas tentativas, sin ser exhaustivo, que lo han pretendido, en el transcurso de la historia.


II


EL HINDUISMO Y EL BUDISMO


El Hinduismo es un conjunto de creencias y prácticas, cuyo origen está en el Brahmanismo, y que se extendió progresivamente por la India, donde lo practican la inmensa mayoría de su población india, en torno a 1.000 millones de personas, aunque es minoritaria en algunos países del sureste asiático. Es una religión politeista que da culto a muchos dioses, aunque los más importantes son Brahma, el dios de la creación, Vishnú el dios de la conservación, del orden, la paz y el amor y Shiva, el dios de la destrucción, acompañadas de unas prácticas diversas que se realizan en el hogar, en los templos y en la purificación de los creyentes, bañándose en el rio Ganges así como en la incineración de los muertos en la orilla del mismo rio, arrojando al Ganges sus cenizas. Los textos más importantes del Hinduismo son Los Vedas que compilan himnos y ritos sacrificiales (el más importante es el Rig -Veda), que se corresponden al período anterior al Hinduismo, durante la vigencia del Brahmanismo ( 1500-700 a.C). Posteriormente, se unieron los textos de los Brahmanas, en los que se daba culto al creador del Universo, del que procedía el principio creador y sobrenatural y que era el fundamento de todos los seres creados. Durante el Brahmanismo, se estableció el sistema de castas, al frente de las cuales, estaban los brahmanes, sacerdotes responsables de los sacrificios rituales que se practicaban, y de velar el orden social establecido ( brahmanes, gobernantes y soldados, artesanos y comerciantes, esclavos, siervos y campesinos) y al margen, los intocables o parias. Esta condición social tenia consecuencias prácticas en la vida, que nadie podía quebrantar, prevaleciendo la casta heredada, para no transgredir el orden moral cósmico, a la hora de decidir la modalidad de trabajo, contraer matrimonio, compartir alimentos etc., coartando la libertad personal.


Sin embargo, esta orientación del Brahmanismo, suscitó una reacción que dio lugar, a un movimiento formado por grupos críticos del poder que tenían los brahmanes, que acaparaban riquezas y daban una gran importancia al culto ritual de los sacrificios. Aquellos grupos, por el contrario, hacían vida de eremitas y vivían en los bosques, como maestros, que se reunían con sus discípulos para meditar y buscar el brahman o realidad absoluta y última del Universo y el sentido de la existencia humana. Buena parte de estas enseñanzas están en los textos del Upanishad. Así los describe el poeta y escritor indio, Rabindranah Tagore (1861- 1941), premio Nobel de Literatura en el año 1913.

“ Los más grandes maestros de la India antigua, de nombres imperecederos, vivieron en el bosque. En la orilla umbría de algún río sagrado o de algún lago del Himalaya, hacían su altar de fuego, apacentaban su ganado y cultivaban el arroz y las frutas para su alimento. La naturaleza era su hogar y el de sus esposas y sus hijos; y en su seno meditaban sobre los problemas más hondos del alma, con toda la creación y la comunicación con el Ser Supremo. Sus discípulos se congregaban a su alrededor, y así recibían sus enseñanzas sobre la verdad inmortal, en el lugar de la verdad, de la paz y del alma libre “ (3) Rabindranaz Tagore. Obra Escogida: Prólogo: Morada de Paz. Pag. 17 y 18. Edit. Signo. Madrid 1933.

Es el mismo poeta Rabindranaz Tagore, quien narra, con una gran belleza literaria, su experiencia añorando la sabiduría de los viejos maestros que vivían en el bosque y en la orillas de los ríos:

“Después tuve una visión de la plenitud de vida interior alcanzada por la India en el solemne apartamiento de sus bosques, cuando el resto del mundo comenzaba apenas a despertar. Comprendí claramente que la India se había abierto y ensanchado, durante muchos siglos, el camino que conduce a una vida más allá de la muerte, mucho más alta que esta idealización del egoísmo político y esta codicia insaciable de la acumulación. La voz me llegó en la lengua veda, desde los santuarios del pasado y me decía: venid a mí, como los ríos al mar, como los días y las noches al completarse de su ciclo anual. Demos y enseñemos la verdad en medio de la luz resplandeciente. No nos peleemos unos con otro. Vayan derechos nuestros pensamientos a su bien supremo. Respondió mi corazón, y decidí hacer cuanto pudiera por volver a la superficie, para nuestro cotidiano uso y diaria purificación, el raudal de los ideales que nacieron en la cumbre de nuestro pasado y corrían ahora subterráneos por lo más hondo del suelo de la India: la sencillez de la vida, la claridad de visión espiritual, la pureza del corazón, la armonía con el universo, la conciencia de la personalidad infinita en toda la creación.” (4). Rabindranaz Tagore. Obra escogida. Prólogo: Morada de Paz. Pags. 19 y 20. Edit. Signo. Madrid 1933.


Aunque hay diversas escuelas o corrientes, tienen en común la creencia en un ciclo cósmico que se crea se destruye y se renueva periódicamente, y al que estamos unidos los seres humanos por causa de la reencarnación. En consecuencia, el dolor y el sufrimiento actual, tienen su origen en el “karma” que señala la influencia que tienen las conductas de las vidas anteriores, en el presente, y por esta razón la liberación del dolor y del sufrimiento, pasa necesariamente por librarse de la reencarnación o renacimiento, a través de las conductas adecuadas, que rompan y destruyan el ciclo cósmico que lleve a la reencarnación. Así lo describe el historiador Edwin Oliver James ( 1888-1972) al hablar de la reencarnación o “karma”:

“De acuerdo con esta doctrina, el destino de todo hombre, está determinado por una ley inexorable de acción y reacción, “el karma”, hasta que, con la liberación o moksa, cesa la sucesión de renacimientos (samsara). Todo pensamiento, toda palabra, toda acción tiene sus consecuencias en la fijación de la suerte del individuo en sus existencias futuras. Por tanto, cada vida, con todos sus placeres y penalidades, es el resultado necesario de las acciones de las vidas pasadas, y, a su vez, por sus propias actividades, se erige en causa de futuros nacimientos. Lo que el hombre siembra, eso mismo recoge en sucesivos retornos a la tierra dentro de un nuevo cuerpo, que puede ser el de un místico, el de un paria, el de un perro o el de un cerdo.(5) E.O.James. Historia de las Religiones. El Lejano Oriente, Pag.26 y 27. Biblioteca de El Sol .Alianza Editorial. Madrid 1991.

Los caminos para la liberación del ciclo cósmico de la reencarnación se interpretan de forma distinta, según sean, las orientaciones de la escuela de la Via del Conocimiento, que propone la meditación, el yoga y las buenas obras, con la finalidad de alcanzar la identificación del yo (atman) con la realidad divina (brahman), o bien, las orientaciones de la escuela de la Vía de las Obras, mediante la observancia y la práctica de los ritos sacrificiales y deberes tradicionales, con la finalidad de adquirir méritos para alcanzar la liberación de la reencarnación en sucesivas vidas futuras, en virtud de lo que dispone la ley del “karma”.


El Budismo, cuya doctrina fue elaborada por Siddharta Gaudama, el Buda, que vivió en la India entre el siglo VI y V, es un conjunto de creencias y de prácticas morales, que articulan básicamente, una concepción moral sobre la vida, pero generalmente, no es considerada una cosmovisión religiosa. Esta ampliamente extendido en Asia, aunque su presencia disminuyó progresivamente en la India a partir del siglo VII d.C., hasta su práctica desaparición en la Edad Media, ante la expansión del Hinduismo. En el Budismo existen varias corrientes, aunque parten de una premisa y un diagnóstico común: la vida de los seres humanos vive inmersa en el sufrimiento, y sus causas proceden: del nacimiento, de la enfermedad, del transcurso de la vida y de la muerte. Para afrontar esta angustia existencial, Buda propone una vía de ascetismo por la que ha de transitar “el creyente” a través de la meditación y el desarraigo de los sentimientos, emociones y pasiones, que atan a los seres humanos, hasta la reencarnación, recibiendo la iluminación . A su vez, este camino de la iluminación tiene como fase final el estado del Nirvana, en el que los seres humanos quedan liberados de todas las ataduras y servidumbres humanas, alcanzando su plenitud, conservando estrictamente aquellas que son elementales para sobrevivir ( el alimento, el vestido y el techo) y los lazos de convivencia de la comunidad en la que viven.


La doctrina budista contenida en el Canon Pali, texto en el que están compiladas las enseñanzas de Buda, considera que el deseo y el estado de ansiedad que suscita la búsqueda del placer y del bienestar material, además de ser una ilusión, provoca una constante insatisfacción. Por ello, es necesario abandonar los deseos y la búsqueda del placer y de las emociones para superar el sufrimiento. Fundamentalmente es una visión ética y una vía ascética, en la que no existe una concepción religiosa propiamente dicha. Propone unas creencias y prácticas para acceder a la iluminación, que en último termino, llevan al estado del Nirvana, que en la cultura occidental, recuerda la practicada por la contemplación de los místicos, pero con una diferencia importante entre una y otra. La vía contemplativa occidental parte de la premisa de una relación con un Ser transcendente, que da sentido a su existencia y al sufrimiento, en tanto que la iluminación en el Budismo, aspira a alcanzar el Nirvana y de este modo la liberación del sufrimiento. La presencia del Budismo ha disminuido en algunos países asiáticos, singularmente en la India, donde nació Buda y su doctrina, aunque conserva su arraigo en gran parte de China, Japón, Nepal, Thailandia, y otros. En los paises occidentales ha adquirido cierto reconocimiento, aunque su presencia es minoritaria.


III


LOS FILÓSOFOS DE GRECIA


En la antigua Grecia, las distintas corrientes de pensamiento ofrecieron paradigmas que divergían entre sí, para explicar la existencia del dolor y del sufrimiento, ya fuesen los estoicos, los discípulos de Platón o los de Aristóteles. Todos ellos, no obstante, tenían en común, algunas cuestiones que pueden contribuir a la reflexión, en la sociedad actual.


En primer lugar, diferenciaron entre el dolor o sufrimiento físico, que tiene su origen en la enfermedad y la muerte, de una parte, y el dolor o sufrimiento moral, de otra, que tiene su origen en las decisiones y actos adoptadas por los seres humanos. El dolor y el sufrimiento físico forma parte de la naturaleza constitutiva del Universo y singularmente de los seres vivos, en el que estamos integrados y del que somos una partícula muy pequeña del mismo; y además, estamos sujetos a las leyes físicas y bioquímicas que rigen el ciclo de la vida. Por el contrario, el dolor y sufrimiento moral está íntimamente ligado a la libertad de los hombres, en sentido genérico, que condiciona las relaciones entre los individuos y grupos sociales; en definitiva, sujetos a las leyes y a las formas de la organización social, económica y política que deciden los pueblos y sus dirigentes.


En segundo lugar, tanto la escuela estoica, la platónica como la aristotélica, se centraron principalmente, en dar una respuesta al sufrimiento moral, desarrollando la Ética, que regula la conducta de las personas, proponiendo la practica de la virtud, la justicia, la convivencia y la paz . En este contexto cultural, surgió el sistema político de la Democracia en Atenas en la época de Pericles, frente a los sistema alternativos de la Aristocracia y la Tiranía, de la que era exponente la ciudad de Esparta, organizada para la guerra. Para afrontar esta modalidad de sufrimiento, consideraban necesario, fortalecer la voluntad, el control de los sentimientos y de los sentidos, distanciándose de los bienes materiales, de los placeres y de las apariencias; enaltecían el camino de la templanza, la moderación, la racionalidad, el amor y vivir de acuerdo con las leyes de la naturaleza, y el camino de la justicia. Así lo señala Platón ( 427- 347 a.C) en su obra El Banquete:

“ A continuación se ha de hablar sobre la virtud del Amor. Lo más importante es que el Amor no comete injusticia contra Dios, ni contra los hombres, ni la recibe tampoco de Dios o de hombre alguno. Tampoco padece violencia, si es que padece de algo, pues la violencia no toca al Amor. Asimismo, cuando obra, no ejerce violencia, porque todo el mundo sirve al Amor de buen grado en todo, y aquello que convienen dos por propia voluntad dicen “las leyes reinas de la ciudad” que es justo. Pero, aparte de la justicia, participa además de la mayor templanza. Pues, según se opina comúnmente, la templanza es el dominio de los placeres y de los deseos, y no hay ningún placer mas fuerte.(.........) El Amor, por ser, ante todo sumamente bello y excelente en sí, es causa después para los demás de otras cosas semejantes.(6) Platón. El Banquete. Edit. Orbis.Pags.67 y 69. Barcelona 1983.


Desde la Ética, para los filósofos griegos, los seres humanos, podían asumir el sufrimiento físico que conlleva la condición trágica de la existencia, de su vulnerabilidad y fragilidad; aceptando con entereza y fortaleza, las leyes físicas y bioquímicas del Universo, y su apertura al conocimiento, a la virtud, a la belleza y al misterio de la vida. Aristóteles, en su obra Ética a Nicómaco, nos ofrece su visión de la virtud:

“Pues, la virtud, como más ilustre cosa y de mayor valor que toda cualquier arte, también inquiere el medio como la naturaleza misma. Hablo de la virtud moral, porque ésta es la que se ejercita en los afectos y acciones, en las cuales hay exceso y defecto, y su medio, como son el temer y el osar, el codiciar y el enojarse, el dolerse, y generalmente el regocijarse y el entristecerse, en todo lo cual puede haber más y menos, y ninguno de ellos, ser bien. (7) Aristóteles. Ética a Nicómaco. Pags. 83. Barcelona 1983

Asimismo identifica, de una parte, la justicia con la ley:

“ Parece, pues, que así el que traspasa las leyes, como el que codicia demasiado, y también el que no guarda igualdad, se dice injusto, y así también claramente, aquel se dirá ser justo, que vive conforme a ley y guarda igualdad en el trato de las cosas; y lo justo será lo que es conforme a ley, y lo injusto, lo que es contra la ley y desigual. (…..). Y pues, el que traspasa las leyes es injusto, y justo el que las guarda, cosa cierta es que todas las cosas legítimas, serán en alguna manera justas. Porque todas las cosas determinadas por la facultad de poner leyes son legítimas, y cada una de ellas, decimos ser cosa justa. Las leyes, pues, mandan todas las cosas, dirigiéndolas, o al bien común de todos, o de los mejores, o de los más principales en virtud o en cualquier otra manera. De una manera, pues, decimos ser justas las cosas que causan y conservan la felicidad y los miembros de ella en la civil comunidad.”(8) Aristóteles. Ética a Nicómaco. Pag.154. Ediciones. Orbis. Barcelona 1983.

Y de otra, considera que la justicia es perfecta.

“La justicia, pues, encierra en sí y comprende todas las virtudes, porque es el uso de la virtud que es más perfecta. Y es perfecta, porque el que la posee, puede usar para con otro la virtud, y no para consigo mismo solamente.(.........). De manera, que justicia no es una sólo una especie de virtud, sino una suma de todas las virtudes. Ni su contraria, la sin justicia es una especie de vicio, sino una suma de todo género de vicios. En qué difiera, pues, esta justicia y la virtud, de lo que está dicho se entiende claramente.(9). Aristóteles. Ética a Nicómaco. Pág. 155. Ediciones. Orbis.Barcelona 1983.


IV


DRAMATURGOS GRIEGOS Y LA TRAGEDIA


En la literatura del siglo V a.C., los autores dramáticos de la Grecia clásica: Esquilo, Sófocles y Eurípides, canalizaban las creencias populares y la presencia de los dioses de la mitología, en la trama humana. De este modo plantearon en sus tragedias, entre otras cuestiones, la relación y supeditación de las leyes humanas a las leyes de los dioses, dentro de la mitología griega. Para Esquilo y Sófocles, los hombres han de obedecer a las leyes de la naturaleza y a la de los dioses, conforme a la mitología griega, antes que a las leyes de los hombres, en tanto que Eurípides, más racionalista, duda y cuestiona la opimión de los otros dramaturgos. Así, Sófocles (496-404 a.C.) pone de manifiesto en su obra Antígona, que debieran prevalecer las leyes de los dioses sobre las leyes de los hombres. A la pregunta que formula Creonte, rey de Tebas, a Antígona, hermana de Polinices, cuyo cuerpo muerto, fue enterrado por Antígona a las afueras de la ciudad, desobedeciendo la orden de Creonte, de no enterrarlo:

Creonte: Entonces ¿ te atreviste a transgredir estas leyes?.

Antígona: No fue Zeus, en modo alguno, el que decretó esto, ni la Justicia que cohabita con las divinidades de allá abajo; de ningún modo fijaron estas leyes entre los hombres. Y no pensaba yo que tus proclamas tuvieran una fuerza tal, que siendo mortal, se pudiera pasar por encima de las leyes escritas y firmes de los dioses. No son de hoy ni de ayer, sino de siempre estas cosas y nadie sabe a partir de cuando pudieron aparecer.(.......)“ (10). Sófocles. Antígona. Pag. 190. Alianza Editorial. Madrid 2005


Asimismo, en la antigua Grecia, Esquilo y Sófocles, argumentaron, que el sufrimiento físico y moral que afligía a la humanidad, era el castigo de los dioses por transgredir los hombres las leyes divinas, al ser culpables de ofender a los dioses. Especialmente Esquilo, muy cercano a las creencias religiosas populares y a la mitología griega, hacía extensiva la culpabilidad no sólo a los autores directos de la transgresión u ofensa, sino también a los ascendientes y descendientes de ellos. Sin llegar a la radicalidad de Esquilo, Sófocles presenta en su obra “Edipo Rey” escrita e inspirada en la peste que asoló Atenas en el siglo V, la tesis de que la ofensa a los dioses, y la declaración de culpabilidad conlleva el castigo. La trama de su obra es investigar las causas de las desgracias del pueblo de Tebas, afligido por la peste y por esta circunstancia el rey Edipo, envió a Creonte, al templo de Apolo, para consultar al oráculo de Delfos. Preguntado por Edipo, responde Creonte:

“Creonte: Está bien. Voy a decir de parte del dios. Nos ordena con toda claridad el soberano Febo ( Apolo), que una mancha que, según dice él, ha crecido en esta tierra nuestra, la expulsemos de la región y no la alimentemos hasta el punto de que se haga incurable.

Edipo: ¿ Con qué clase de purificación?. ¿Cuál es el carácter de la desgracia?.

Creonte: Con el destierro o reparando una muerte con muerte de nuevo, puesto que esta sangre es la que está sacudiendo la ciudad.” (11).Sófocles. Edipo Rey. Pág.237. Alianza Editorial. Madrid 2005.

A continuación, el enviado a Delfos, se dirige a Edipo y le informa que el origen de la tragedia y de los males que padece la ciudad es el asesinato de Layo, anterior rey de Tebas, como causa de los males que padece la ciudad; y señala a Edipo como culpable del asesinato, sobre el que ha recaer el castigo de los dioses.

“Creonte: Muerto éste, manda ahora el dios, con toda claridad que se le vengue, castigando con energía los autores, quienes quiera que sean.” (12). Sófocles. Edipo Rey.Pag 238. Alianza Editorial. Madrid 2005.


Respecto de la figura del dramaturgo Eurípides (480-406 a.C.), se aprecia en él, la sensibilidad y la complejidad de una personalidad, que duda y cuestiona las certezas de la sociedad, muy próximo, en cierto modo a la mentalidad moderna. Así nos lo presenta el filólogo y especialista en la cultura clásica, Carlos García Gual (1943) al referirse a Eurípides:

“Efectivamente, esa veta ilustrada, racionalista, ese empeño en analizar los motivos y las pasiones mismas, desde una perspectiva lógica, esa crítica a los viejos mitos y a las creencias tradicionales, esa duda constante, respecto a la justicia y la opresión de las relaciones sociales, esa desconfianza en la religión y en las leyendas transmitidas desde antaño, todo eso caracteriza el discurso de muchos personajes de Eurípides. Mucho menos seguros de sí mismos, mucho menos equilibrados en su disposición heroica, pero mucho mejor descrito psíquicamente, más complejos y más próximos al hombre de la calle, que los protagonistas de Sófocles o de Esquilo; los personajes de Eurípides expresan en sus planteamientos, en sus discusones dialécticas, en sus indecisiones y dudas, la complejidad de ideas y la crisis intelectual y moral de esa época. Hay en nuestro autor una tendencia al realismo (....) que lleva a una crítica y una demoledora visión del universo mítico, paradigmático y tradicional, que proporciona al teatro trágico, sus argumentos.” (13). Carlos García Gual. Prólogo. Tragedias. Eurípides. Pág.16. EDAF. Madrid 1987.

Referido a sus últimas tragedias, añade Carlos García Gual:

“En el conflicto trágico se enfrentan algunos principios fundamentales de la sociedad griega: lo masculino y lo femenino, la familia y la cofradía religiosa; lo sabio según las normas cívicas y un nuevo credo religioso; la ordenación de la ciudad y el entusiasmo de las fiestas agrestes y orgiásticas; lo griego y lo bárbaro, lo apolíneo y lo dionisíaco, en sentido nietzscheano, y el cruel final deja un amargo sabor.” (14) Carlos García Gual. Prólogo. Tragedias. Eurípides. Pág.26. EDAF. Madrid 1987


En definitiva, para los dramaturgos griegos, en diferentes grados, no existen fronteras entre los hombres y los dioses para explicar la existencia del dolor y del sufrimiento en la humanidad. Sin duda, sobre el hombre que se desvía de las leyes de los dioses y del camino de los justos, recae el estigma de la culpa y el castigo de los dioses. Este marco cultural acerca de la causa desencadenante del sufrimiento humano, influirá en la posteridad.




domingo, 28 de febrero de 2021

 


DON CARNAL    y   DOÑA CUARESMA


      I

    El Carnaval. Sus orígenes


En el invierno del presente año, las fiestas de Carnaval se han celebrado de forma muy distinta a lo que venía siendo habitual, a causa de la actual crisis sanitaria originada por el SARS-CoV- 2. Rompiendo, en gran medida, la nota de colorido, música y ritmo que en muchas décadas habían inundado calles y plazas de muchas ciudades y pueblos en Europa y en América Latina. Serán unos días de fiesta, con fuertes medidas de seguridad o simplemente suspendidos, como ya lo fueron el pasado año, las Fallas de Valencia, las procesiones de Semana Santa, de San Fermin en Pamplona y tantas otras manifestaciones culturales. Aunque en aquel año se celebraron las fiestas de Carnaval, porque aún se desconocía el alcance de la pandemia, este año ha sido distinto. Sin embargo, este tiempo de silencio puede ser un momento idóneo para reflexionar y analizar su origen, su alcance y su significado en las sociedad actual.


Su origen se sitúa, para unos, en las fiestas en honor de Dionisos, hijo de Zeus, en la mitología griega, que fueron acogidas durante la república de Roma, en honor de Baco, hacia el año 200 a.C. y por ello fueron denominadas bacanales. Estas fiestas, que se organizaban , en los alrededores de la ciudad de Roma entre los días 16 y 17 de Marzo, fueron prohibidas por el Senado en el año 186 a.C., por considerar que en ellas, se conspiraba contra los dirigentes políticos y las instituciones de la república. No obstante, siguieron celebrándose aunque menos. Baco, en la mitología romana, era el protector de los viñedos y de los efectos estimulantes del vino que provocaban una bacanal y un ambiente de embriaguez y libertinaje.


Otros historiadores, consideran que los antecedentes del Carnaval están en las fiestas luparcales que se celebraban en Roma en honor a Luparca, la loba que amamantó a Rómulo y Remo, donde se enaltecia la sexualidad masculina, el 15 de Febrero. Otros ven sus antecedentes, en las fiestas saturnales en honor de Saturno, protector de la agricultura, que solían celebrarse en Roma del 17 al 24 de Diciembre. Eran días próximos a la fiesta del Sol Invictus, en el que se iniciaba la nueva luz con la entrada del invierno y se celebraban en el Foro Romano. Parece más probable, que los antecedentes del Carnaval se sitúen, dada la proximidad del calendario, en Febrero y Marzo, en las fiesta en honor de Baco o de las organizadas en honor de Luparca, aunque los excesos que se cometían en la comida y la bebida y otros placeres, eran muy parecidos.


Sin embargo, tras la subida al poder del emperador Constantino el Grande, a principios del siglo IV d.C. y una vez decretada la libertad religiosa para los cristianos, las nuevas autoridades religiosas del Cristianismo, acordaron la celebración de la Pascua, en la que se recordaba la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Esta fiesta cristiana, era precedida de un período de cuarenta días, durante el que se prescribía la penitencia, el ayuno y la oración, que se denominó Cuaresma y que ponía fin a las fiestas bacanales y las luparcales. Desde ese momento, la Cuaresma ofrecía un modelo cultural alternativo y distinto de las antiguas fiestas romanas, que pasaron a denominarse  Carnaval. Dos visiones y dos visiones culturales que se contraponían y que estaban presentes en la sociedad de la época, en los que se expresaban, de una parte, el enaltecimiento de la vida y sus placeres, y la importancia de la austeridad, del esfuerzo y la disciplina de la vida interior, de otra.


II

Auge del Carnaval en la Edad Media


Estas distintas miradas coexistieron muchos años, como demuestra la preocupación que San Isidoro de Sevilla tenia en el siglo VII con el arraigo de estas fiestas de Carnaval, de origen pagano. Según las crónicas medievales, hasta el siglo X, las fiestas de Carnaval no tuvieron una mayor difusión, salvo su presencia en alguna ciudades. Los nuevos movimientos migratorios que se sucedieron al final de la Edad Antigua, durante el siglo V y VI, en los territorios del imperio de Roma, al ser invadidos por pueblos germánicos: francos, godos, ostrogodos, visigodos, suevos y alanos no favorecieron la expansión del Carnaval, aunque no desaparecieron. A partir del siglo VII las conquistas musulmanas consolidaron su poder y costumbres sobre aquellos, en la península ibérica, y en el norte de Africa. La violencia de las guerras que se sucedieron en este período, no creó un clima adecuado para recuperar antiguas costumbres. No obstante se conservaron en algunas ciudades durante el período visigodo, como se sabe por las opiniones de San Isidoro de Sevilla, ya indicadas. A ello hay que sumar la importancia de una sociedad principalmente rural, dentro de unas estructuras sociales y económicas propias de la sociedad feudal, en la que los castillos y los monasterios, eran las sedes de los señoríos y el referente del poder económico y militar en manos de la nobleza, del alto clero y de su influencia en los usos y costumbres sociales.


Será a partir del siglo XII y durante el Baja Edad Media, cuando abundan las crónicas acerca del Carnaval, poniendo de relieve, que estas fiestas se extendían gracias al crecimiento y auge de las ciudades; al desarrollo del comercio, el trabajo de menestrales, artesanos y de sus cofradías; y también potenciada por la liberación de los siervos de la gleba, que abandonaban los campos y buscaban mejores oportunidades de vida en los burgos y ciudades, que crecían en torno a los castillos y monasterios. Estos cambios económicos impulsaron una serie de transformaciones sociales, que influyeron en las clases sociales y en las costumbres; estos cambios favorecieron un notable apogeo del Carnaval, como expresión de la liberación de amplios sectores populares y burgueses, respecto del poder de la nobleza y del clero, fomentado una actitud crítica. En esta época, la celebración de las fiestas de Carnaval suponía un movimiento cultural en el que participaban todos los sectores sociales. Se liberaban de prejuicios sociales, y los sectores menos favorecidos proferían fuertes críticas y burlas, dirigidas a los mas poderosos, ya fuesen burgueses, nobles y clero, recurriendo a panfletos, coplas, máscaras y disfraces para ocultar la identidad de las personas. También eran días en los que la abundancia de la comida, especialmente carnes y consumo de vino, con bailes callejeros y comparsas daban lugar a excesos, que simultaneaban con actitudes licenciosas y orgías.


III

El Carnaval en el Libro de Buen Amor


Para una mejor comprensión de este antagonismo cultural Carnaval / Cuaresma, es interesante detenerse en la figura de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, provincia de Guadalajara, que vivió en el siglo XIV, y escribió el Libro de Buen Amor en el que trata de la pelea de Don Carnal y Doña Cuaresma, del que el historiador Claudio Sánchez Albornoz (1893-1984 ) nos ofrece su contexto histórico:

“Nacido quizás en una villa como Alcalá, aburguesada desde hacía tiempo y arcipreste en otro centro urbano, alejado del estruendo caballeresco, vivió en una Castilla, que después de la gesta histórica comenzaba a abrirse a una nueva vida. Juan Ruiz perteneció además, a una generación que había presenciado al alargamiento de la reconquista, los desastres de la guerra civil, la ascensión del pueblo al primer plano de la vida política y el despliegue económico del reino.”(1)

Para caracterizar a continuación, el lenguaje del Arcipreste de Hita, como burlón, satírico e irónico, propio del espíritu burgués que avanzaba en las ciudades medievales:

“ Me inclino a creer que la ironía de Juan Ruiz ha sido muy dejada de lado como faz esencial del Libro de Buen Amor. Nadie ha pensado, por ejemplo, en relacionarla con un primer relampaguear del espíritu burgués en la Castilla del trescientos. Sin embargo, me parece seguro que Juan Ruiz inició ese cambio en la sensibilidad literaria castellana (....)En cuanto tuvo de disidencia, de ruptura y de novedad frente a lo teocentrico, lo caballeresco, lo vasallatico, lo señorial...el espíritu burgués empezó a manifestarse mediante burlas, más o menos vivaces, de todo lo que había constituido hasta allí, el eje de la vida medieval. Mediante burlas salidas de hombres inquietos y cargados de humorismo, que al contemplar el mundo en torno, sentían estallarles en el pecho, una carcajada, más benévola que sañuda, ante ideas, instituciones, prácticas, usos, formulas ...hasta allí ancladas en el común asentimiento, pero que empezaban a perder autenticidad vital. (…......). Juan Ruiz iluminó con sus sonrisa nada sañuda la gran comedia humana de su época y se burló de la vida religiosa, de la vida caballeresca, de las prácticas piadosas, de los ejércitos y batallas, de la justicia, de la clerecía, de los teoréticos rigores morales y hasta del mismo buen amor. Con el Buen Amor, sopla en Castilla por primera vez, el espíritu burgués en lo que tenia de ruptura crítica frente a las ideas, las instituciones, las normas, los valores, las fórmulas consagradas por la tradición. (…........).La modernidad de la ironía de Juan Ruiz estriba precisamente en su bufo enfrentamiento con una sociedad en trance inicial de crisis cuando el humorismo contemporáneo se enfrentó con ella. Bajo el reinado de Alfonso XI (fallecido en 1350), se inició el giro decisivo hacia una sociedad nueva. Enpezaron a caducar muchas ideas y muchos valores antes, inconmovibles y al parecer eternos. Apenas lo sospechaban los contemporáneos. El Arcipreste con sus parodias puso el dedo en la llaga”(2)

Desde la perspectiva de la sociedad actual, cabría pensar que el lenguaje satírico y mordaz del Arcipreste de Hita, era compartido por sectores minoritarios de esa burguesía incipiente que aspiraba al poder económico y social, alejado de las masas populares. Sin embargo, no fue esta la percepción popular de la época, según Claudio Sanchez Albornoz:

“De ahí su éxito entre el pueblo. Entre el pueblo menos rudo, bárbaro y sañudo que antaño, pero más seguro del tambalearse de la torre clerical y caballeresca, hasta allí muy firme, ante los golpes de ariete de la monarquía. Obsérvese que la realeza, contra la que se habían alzado los cantares de gesta, escapa casi excepcionalmente, a la befa general del Arcipreste contra todo y contra todos, y es invocada ( la monarquía) como instancia suprema de apelación.” (3)


Entrando en el fondo del tema que más nos interesa, merece recordar cómo describe el Arcipreste de Hita, de forma simbólica y satírica la pelea de Don Carnal y Doña Cuaresma, que se inicia al ser desafiado y retado Don Carnal a través de dos cartas, en castellano medieval, que le envía Doña Cuaresma. En la primera le dice:


“ De mi, santa Quaresma, sierva del Salvador, embiada de Dios a todo pecador, a todos los arçiprestes e clérigos sin amor, salud en Jhesú Cristo fasta la Pascua Mayor. Sabed que me dixeron que ha çerca de un año, que anda Don Carnal sañudo, muy estraño, astragando mi tierra, faziendo mucho daño, vertiendo mucha sangre, de lo que más me asaño. E por aquesta razón, en vertud de obediençia, vos mando firmemente, so pena de sentençia, que por mí e por mi Ayuno, por mi Penitençia, que l´desafiedes luego con mi carta de creençia. Dezidle de todo en todo que, de oy en siete días, la mi persona mesma e las conpañas mías, iremos pelear con él e con sus porfías; creo que no s´nos tenga en las carneçerías. Dadla al mensajero esta carta, leída, llévala por la tierra, non la traya escondida, que non diga su gente que non fué aperçibida.” (4)

Nuevamente, Doña Cuaresma le desafía a la batalla en el campo para que cumpla su mandato:

“ Otra carta traía abierta e sellada, una concha muy grande de la carta colgada; aquél era el sello de la dueña nombrada; la nota es aquesta, a Carnal fué enbiada: De mí, Doña Cuaresma, justiçia de la mar, alguaçil de las almas que se han de salvar, a tí, Carnal goloso, que no t´coidas fartar, embiote el Ayuno por mi desafiar; desde hoy en siete días, tú e tu almohalla, (huestes) que seades conmigo en canpo, a la batalla; hasta el Sábado Santo darvos he lid sin falla; de muerte o de lisión no podrás escapalla.”(5)

Don Carnal reaccionó con orgullo y a la defensiva como describe el mismo Arcipreste de Hita:

“Las cartas resçibidas, Don Carnal argulloso mostró en sí esfuerço, pero estava medroso; non quiso dar respuesta, vino muy acuçioso, troxo muy grande mesnada, como era poderoso. Desque vino el día del plazo señalado, vino Don Carnal ante; está muy esforçado, de gentes bien guarnidas, muy bien acompañados.(6)

De inmediato, Don Carnal revisó sus huestes, organizó las lineas de defensa y de ataque en campo abierto, de forma muy imaginativa y concienzuda, a la espera de Doña Cuaresma:

“Puso en la delantera muchos buenos peones: gallinas e perdices, conejos e capones, ánades e gordos ansarones, fazían su alardo çerca de los tizones. Éstos traían lanças de peón delantero, espetos muy cumplidos de fierro e madero; escudávanse todos con el grand tajadero: en la buena yantar éstos viene primero. En pos de los escudados están los ballesteros: las ánsares çeçinas, costados de carneros, piernas de puerco fresco, los jamones enteros; las puestas de la vaca, lechones e cabritos allí andan saltando e dando grandes gritos; luego los escuderos, muchos fresuelos friscos que dan de las espuelas a los vinos bien tintos.(7)

Pasando revista a su mesnada en forma de viandas y manjares exquisitos, en los que no faltaban faisanes, gamos, jabalies, ciervos, liebres, el cabrito montés, el buey y abundante vino, Don Carnal se sintió satisfecho:

“ Estava Don Carnal ricamente assentado a mesa mucho farta, en un rico estrado, d´esas muchas viandas era bien abastado; delante sí juglares, como omne mucho honrado (….). Desque vino la noche, mucho después de çena, que tenía cada uno la talega llena, para entrar en facienda con la dueña serena; adormiéronse todos después de en ora buena.(....) Faza la medianoche, en medio de las salas vino Doña Quaresma: ¡Dios Señor, tú me valas! Dieron bozes los gallos, batieron las alas, fueron a Don Carnal aquestas nuevas malas. Como avía el buen omne sobramucho comido, con la mucha vianda mucho vino bevido, estaba apesgado e estava adormido, por todo el su real entró el apellido. Todos amodorrados fueron a la pelea, pusieron las sus azes, ninguno non pleitea.” (8)

De la pelea no salió bien parado Don Carnal, frente a Doña Cuaresma, y solicitó confesión:

“Vino luego un fraile para lo convertir; començol a pedricar e en Dios a departir; ovose don Carnal luego mucho a sentir, demandól penitençia con grand arrepentir. En carta por escrito le dava sus pecados, con sello de poridat çerrados e sellados; respondióle el fraire que l´non seríen tomados; çerca esto le dixo muchos buenos ditados: Non se faze penitencia por carta nin por escrito; sinon por la su boca del pecador contrito; non puede por escrito ser asuelto nin quito; mester es la palabra del confesor bendito.” (9)

Dejamos en suspenso, por ahora, las andanzas de Don Carnal, arrepentido de sus excesos en el comer y beber y confesado por un fraile, tal como cuenta el Arcipreste de Hita. Pero esta historia no acaba aquí y se retomará más adelante, cuando Doña Cuaresma imponga a Don Carnal una penitencia muy dolorosa.


IV


El Carnaval en el Quijote y en la Edad Moderna


Tras el paréntesis originado por la pandemia de la Peste Negra entre 1348 y1350 y otras posteriores, en toda Europa y Oriente, se recuperó la costumbre de celebrar el Carnaval en las principales ciudades, como lo reflejan las crónicas de la época. Es Miguel de Cervantes (1547- 1616), quien, en opinión de algunos estudiosos de su obra, traza un paralelismo notable entre el tono crítico, satírico y burlesco de sus personajes, Don Quijote y Sáncho Panza y los sucesivos personaje que van desfilando en sus andanzas por las tierras de la Mancha, y las características del Carnaval. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, es una crítica satírica a los libros de caballería y de paso, a la ficción y apariencias de los usos y costumbres de su época. Asimismo, Cervantes confronta de una parte, la fantasía y los sueños de Don Quijote con la dura realidad, incurriendo en sucesivos errores, en opinión del historiador Américo Castro (1885-1972):

“ El error puede consistir en la falsa interpretación de una realidad física ( venta-castillo, molino-gigantes; carneros- ejército; río Ebro- Océano, etc,etc); sus resultados, en fin de cuentas, se sitúan siempre en la gama de lo cómico ( ridículo, humorismo etc..)..........Hay un número considerable de personajes que se engañan moralmente, fuera de los del Quijote, lo cual prueba que se trata de una tendencia en el autor, de la que es caso máximo su obra maestra.”(10).

Sus protagonistas confrontan el mundo imaginario y de fantasía que anidaba en Don Quijote frente al realismo de Sancho, ya fuese con Dulcinea del Toboso, cuando realmente era Aldonza Lorenza; o en el episodio en el que Don Quijote arremetió contra los molinos de viento, creyendo ver gigantes, que le dejaron malherido, a pesar de los gritos de Sancho, advirtiéndole del error; o el episodio de los galeotes y otras aventuras, de las que destaca, cuando el Duque nombra a Sáncho Panza, gobernador de la insula Barataria, ante las burlas de los nobles y aristócratas disfrazados de plebeyos y siervos. Un mundo irreal, lleno de burlas, ironía y ficción, a través del cual, Cervantes quiso expresar su visión del mundo, subvirtiendo las formas, la interpretación de la realidad, las normas legales y los códigos morales, imperantes de la sociedad de su tiempo, tal como recuerda Américo Castro:

“Así, en los galeotes, Cervantes intenta hacernos ver que aquellos sujetos no deben ir a galeras; no hay justa consecuencia entre los delitos y sus penas ( el torcido juicio del juez). La sociedad y la justicia no debieron, moralmente, imponer aquellos castigos, juzgados arbitrarios por don Quijote y por Cervantes; henos ante un primero y fundamental error. Pero los guardas están obligados, por su función, a no soltar a los galeotes, punto de vista explicable, pero que Don Quijote, por altos designios, cree de su deber violentar: segundo error. Los galeotes están libres y aspiran a correr por el ancho mundo; su libertador quiere que vayan con las cadenas a hacer pleitesía a Dulcinea. Nueva incongruencia de dos puntos de vista: tercer error. (…...)¿Tiene razón la justicia al condenar a los galeotes?¿La tienen los guardas?,¿O los galeotes?o¿Don Quijote mandándoles ir con sus cadenas a los pies de Dulcinea ?.“ (11).

Es precisamente esta falta de adecuación entre la realidad y el mundo de Don Quijote, indicada por Américo Castro, la que recorre el conjunto de la obra de Cervantes y sintoniza con la dimensión satírica y crítica del Carnaval que ya señalara Claudio Sánchez Albornoz, en su semblanza del Arcipreste de Hita en el siglo XIV.


Durante el siglo XVI, especialmente en el reinado de Carlos I y Felipe II, el Carnaval estuvo prácticamente prohibido. Sin embargo, en América las fiestas de Carnaval llegaron tras la colonización de españoles, portugueses y franceses en el siglo XVI, como se confirma, con ocasión de la visita de Fray Bartolomé de Las Casa a un pueblo llamado Ruinas de Vega Vieja en el año 1520, al ser recibido con gran alborozo, festejos y máscaras. El Carnaval en América tuvo un arraigo notable, especialmente entre la población aborigen, mulatos y esclavos africanos, incorporando elementos culturales propios, especialmente en la música y en los bailes. Con la subida al trono de Felipe IV siendo valído el Conde Duque de Olivares, se levantaron dichas prohibiciones y volvieron a normalizarse las fiestas carnavalescas, para languidecer con la llegada de Carlos II. En la época de Felipe IV, durante las fiestas del Carnaval, se realizaban innumerables sátiras y burlas, pero también muchas bromas de muy mal gusto, que contribuían a su descrédito por sus innumerables molestias.


Es interesante señalar la importancia que ha tenido y tiene actualmente, el Carnaval de Venecia en la fiestas celebradas en Europa. Su origen data de 1296 cuando el Dux de Venecia lo autorizó a petición de su primer secretario Christopher Tolive. En los días previos a la Cuaresma, la ciudad era objeto de fiestas y la visitaban numerosos ciudadanos de distinta procedencia, que se unían a los venecianos en los paseos en góndolas, en las calles y en la plaza de San Marcos. Sus máscaras, sus trajes lujosos, y sus bailes en los palacios de las familias aristócratas, alcanzaron su mayor esplendor en el siglo XVIII. En la actualidad, Venecia continúa celebrando las fiestas de Carnaval, con sus vistosos e imaginativos trajes y máscaras, llenos de colorido, inspirados en los que se usaban en el siglo XVIII. Hubo períodos en los que el Carnaval de esta bella ciudad italiana, fue prohibido, bajo el dominio de Napoleón en 1798 y posteriormente durante el siglo XIX. Será progresivamente en el siglo XX cuando volvió a recuperar el esplendor y prestigio de antaño.


En España, la nueva dinastía de los Borbones volvió a prohibir el Carnaval con Felipe V y Fernando VI, aunque fue levantada dicha prohibición por Carlos III y restablecida nuevamente por Carlos IV y Fernando VII. Se levantaron las prohibiciones a partir de 1836, durante la minoría de edad de Isabel II, en el período liberal. Este periodo de tolerancia se interrumpió durante la dictadura de Primo de Rivera y la dictadura de Franco, y se legalizaron durante la II República en el siglo XX. Con la normalización de la Democracia en 1977, las fiestas de Carnaval se restablecieron progresivamente en numerosas ciudades y pueblos, y desde entonces, el centro de las fiestas no han sido los excesos en la comida y en la bebida, sino la organización de espectáculos, con desfiles de carrozas y bailes de disfraces, que compiten por conseguir los mejores premios, todo ellos en un ambiente lúdico. En menor medida, se ha preservado el sentido crítico y satírico de la sociedad, que caracterizan a las comparsas y chirigotas de Cádiz, como se ha venido poniendo de manifiesto desde entonces en las fiestas de Carnaval hasta hoy. Las comparsas y chirigotas de Cádiz, con sus concursos en el teatro Falla y posteriormente con sus pasacalles a ritmo de pasoboble por la ciudad, ejemplifican una mixtura de humor gaditano y crítica social, como bien se refleja, a título de ejemplo, en la letra de la chirigota “ Los Yesterday”que se llevó el primer premio en el año 1999:

    “Aunque diga Blas Infante, andaluces levantaos, perdón que no me levante,

    pero estoy mejor sentao. Bueno, via poner de pié. Via dejar tonterías.

    Venga, una, dos y tres. Qué bonita es Andalucía. Venga, vamos a ponernos serios,

    que vamos a cantar el himno. Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos.

    Lo que fuimos antiguamente, pobres y vasallos. Siervos de terratenientes

    de chulos a caballo.

    Si este pueblo se disparata con la boda de un mata vaca y la niña de una duquesa.

    Si este pueblo se le arrodilla a una espada y a una mantilla, este pueblo me da vergüenza.

    Menos rollo de verdes lunares, de campiñas y de olivares. Que así luego nos luce el pelo.

    Casta.

Esta y otras letras llenas de crítica mordaz, forman parte del repertorio habitual del Carnaval de Cádiz, muy distintas de los espectáculos que se organizan en Venecia, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y de los desfiles a ritmo de sambas en Rio Janeiro y en ciudades de Latino America                                                    

V


La Cuaresma. Su origen.


La Cuaresma se instituyó en la época del emperador Constantino el Grande, con ocasión de la celebración del Concilio de Nicea en el año 325, que reunió a gran parte de los obispos de la Cristiandad en Nicea, actual Turquía, para debatir cuestiones canónicas, dogmáticas, de moral y costumbres, así como de calendario. Entre las cuestiones que se debatieron y acordaron, fueron, entre otras, la definición del contenido fundamental de la fé en el “ Credo”; la fijación de la Natividad el 25 de Diciembre, a partir del aumento de la luz sobre el planeta Tierra, tras el soslticio de invierno; la fijación de la celebración de la Pascua conmemorando la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, durante una semana a partir del primer Domingo después de la primera luna llena de la primavera; y la celebración de la Cuaresma durante 40 días antes del inicio de la Pascua. Por ello, la celebración de la Cuaresma determina la del Carnaval.


Muy probablemente, entre los Obispos y presbíteros cristianos existía una gran preocupación por las fiestas que se venían celebrando en honor a Baco y a Luparca, entre Febrero y Marzo. Siendo conscientes que eran unas costumbres muy arraigada en el pueblo romano, optaron por conservarlas al tiempo que, establecieron un tiempo distinto llamado Cuaresma, orientado a la práctica de la austeridad, la frugalidad, la solidaridad compartiendo los bienes con los necesitados, el silencio, el sacrificio y la oración, como preparación para la celebración de la Pascua identificándolo con la estancia de Jesús retirado en el desierto. La elección del tiempo de Cuaresma se inspiró en el número 40 de la simbología bíblica: en los 40 años del diluvio universal, en los 40 años de la travesía del desierto cuando el pueblo hebreo marchó de Egipto a la búsqueda de la Tierra prometida y también en los 40 días y noches que permaneció Jesús en el desierto. En rigor, no quiere decir que fuesen literalmente 40 días y 40 años, ya que este número para los judíos simbolizaba el tiempo óptimo para alcanzar la perfección, la conversión y la iluminación. En suma, respetaron las costumbres festivas romanas, e impulsaron una cultura alternativa que minorase sus consecuencias en la moralidad de las costumbres, siguiendo los consejos de San Pablo, exhortando a dejar el hombre viejo y fortaleciendo las virtudes del hombre nuevo.


VI


Contenido y Penitencia de la Cuaresma


Los contenidos de la Cuaresma fueron en lineas generales formulados por el Concilio de Nicea en el año 325. Sin embargo, su práctica muy rigurosa al principio, fue desarrollándose en los siglos siguientes, con especial atención al ayuno y frugalidad en las comidas, abstinencia de carne, mesura en la bebida y generosidad en la limosna. Paulatinamente fue mitigándose su rigor, circunscribiéndose a los viernes y al miércoles de ceniza, comprendidos dentro del período de los 40 días. Sin embargo, el grito del profeta desde hacía varios siglos creó una imagen de mayor autenticidad y profundidad ( Isaias 58.5-9 ):

¿Es éste el ayuno que yo quiero, el día que se humilla el hombre?. ¿Había que doblegar como junco la cabeza en sayal y ceniza estarse echado?. ¿A eso llamáis ayuno y día grato a Yahveh . ¿No será mas bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los oprimidos y romper toda clase de yugo?. ¿No será partir tu pan con el hambriento, acoger en tu casa a los pobres sin hogar?; ¿vestir al que veas desnudo y no apartarte de tu semejante ?. Entonces brotará tu luz como la aurora y tu herida se curará rápidamente. Te precederá tu justicia, la gloria de Yahveh te seguirá. Entonces clamarás, y Yahveh te responderá, pedirás socorro y dirá: aquí estoy.”

En la práctica de la Cuaresma, generalmente los cristianos de las distintas confesiones, han dado una orientación individual  al espíritu de penitencia, sacrificio, ayuno y oración que lo inspira, olvidando con relativa frecuencia, esa otra dimensión que recordaba el profeta Isaias: dar la libertad a los oprimidos, partir tu pan con el hambriento, acoger a los pobres y vestir al desnudo. Lamentablemente,  sectores de cristianos, en numerosos países apoyan  a quienes marginan a los pobres, a los inmigrantes y a otras minorías étnicas en América y en Europa.


De otra parte, en su obra El Libro de Buen Amor, el Arcipreste de Hita anunciaba, con su lenguaje satírico y sarcástico, que el Carnaval terminaba el Martes y daba paso al Miércoles corvillo o de ceniza. Una vez vencido Don Carnal en justa contienda, y arrepentido de haber llevado aquella vida licenciosa, comenzaba el tiempo de Dª. Cuaresma, dando a conocer la penitencia que el fraile puso a Don Carnal por su vida anterior, centrada en los manjares de la mesa y en el ayuno:

“ Desque el santo fraire ovo a Carnal confesado diol esta penitencia: que por tanto pecado, comiese cada día un manjar señalado e non comiese más, e sería perdonado:

  • El día del domingo, por tu cobdiçia mortal, conbrás garbanzos chochos con aceite, e non al: irás a la iglesia e non estarás en la cal, que non veas el mundo, no cobdiçies el mal.

  • En el día del lunes, por tu soberbia mucha, conbrás de las arvejas mas non salmón nin truchas, irás oir las oras, non provarás la lucha, ni bolverás pelea segund que la as ducha.

  • Por tu grand avaricia, mándote que el martes, que comas los formigos e mucho non te fartes; el medio de un conbrás, o las dos partes, para por Dios lo otro ta mando que apartes.

  • Espinacas el miércoles conbrás non muy espesas, por tu loca luxuria, conbrás poquillas

    d´esas, non guardaste casadas nin a monjas profesas, por conplir tu furniçio, fazeis grandes promesas.

  • El jueves çenará por la tu mortal ira e porque t´prejuraste deziendo la mentira: lentejas con la sal: en rezar te remira; quando mejor te sepan, por Dios de tí las tira.

  • Por la tu mucha gula e grand golosina, el viernes pan e agua conbrás, e non cozina, fostigorás tus carnes con santa disçiplina: averte ha Dios merced e saldrás de aquí aina.

  • Come el día del sábado las havas e non más por tu envidia mucha, pescado non conbrás; comoquier que algund poco en esto lastarás, tu alma pecador ansí la salvarás.

Anda en este tiempo por cada çimiterio, visita las iglesias rezando el salterio, está y muy devoto al santo ministerio; ayudarte ha Dios e avrás pro de lazerio. Dada la penitencia, fizo la confesión; estaba Don Carnal con muy grand devoción deziendo mea culpa; dióle la absolución; partiodes d´el fraile, dada la bendición. Finçó allí encerrado Don Carnal el coitoso, estava de la lid muy flaco e lloroso,doliente e malherido, costribado o dolioso; non lo ve ningún cristiano religioso.(12)


Sin duda alguna, la dieta que prescribió el fraile a Don Carnal, a base de garbanzos, arvejas, formigos, espinacas, lentejas , pan y agua, era tan rigurosa que ya el propio Arcipreste advertía que Don Carnal “ estava de la lid muy flaco e lloroso, doliente e malherido, constribado o dolioso”. Adiós a la buena mesa llena de lechones, codornices, faisanes, sardinas y otros muchos manjares, que le deleitaban antes de la llegada de Doña Cuaresma. ¡ Qué días tan felices fueron para Don Carnal !. Y sin embargo, no menos interesante fue lo que aconteció después que Dª Cuaresma diese instrucciones de enviar a las lavanderas: las escudillas, sartenes, tinajas, calderas, cañadas y barriles utilizados por Don Carnal, y como era Miércoles de Ceniza, según cuenta el Arcipreste de Hita:

“ Bien como en este día para el cuerpo repara, así en este día por el alma se para; a todos los cristianos llama con buena cara que vayan a la iglesia con conçiencia clara. A los que allá van con el su buen talente, con çenica los cruza de ramos en la fruente; dizeles que s´conoscan e que les venga enmiente que son çeniza e tal tornarán çiertamente. Al cristiano católico, dale el santo sino porque en la quaresma biva limpio e dino; da mansa penitencia al pecador andino, ablanda roble duro con su blando lino. En cuanto ella anda estas obras faziendo, Don Carnal el doliente iva saliendo aviendo, ivase poco a poco de la cama irguiendo, pensó cómo feziese como fuese irguiendo. Dixo a Don Ayuno el Domingo de Ramos: Vayamos oir Misa, señor, vos e yo amos; vos oiredes Misa, yo rezaré mis salmos, oirémos pasión, pues baldíos estamos.” (13)

VII


¿ Que Significa hoy el Carnaval y la Cuaresma?


Intentar aproximarnos al significado de una y otra manifestación cultural, requiere una reflexión que va más allá de las apariencias y manifestaciones concretas que observamos. Ya sea por la experiencia personal y colectiva que hemos vivido, o bien por lo conocido a través de los medios de comunicación y de las crónicas históricas, se observa que las formas visibles, tanto del Carnaval como de la Cuaresma, ocultan un fondo no fácil de aprehender y descifrar. Para entender qué se esconde tras los disfraces, las burlas y excesos de los sentimientos y de las pulsiones desencadenadas, bajo el manto protector del Carnaval, de una parte, y de las actitudes que conducen a la frugalidad, la austeridad, al esfuerzo, y a la penitencia de la Cuaresma, de otra, conviene recordar que los seres humanos actuamos por motivaciones y pasiones, frecuentemente, antagónicas:

-Se confrontan de una parte, los sueños, la imaginación y la crítica social, así como los cambios del orden social y las normas que lo regulan, y de otra, la dura realidad que obliga a reconocer la fragilidad humana, sus limitaciones y la necesidad de la vida interior y la sujeción a las leyes.

-La centralidad del alimento en la existencia humana, explica que en las fiestas de Carnaval, la abundancia y los excesos en el comer y en el beber, simbolizan la opulencia de los poderosos, frente a la quimera y ensoñación de los pobres y desheredados de la tierra, sometidos a la austeridad y sobriedad a que están obligados para sobrevivir.

-Un poderoso canto a la vida, al amor, a la libertad y al erotismo, rompía una moralidad muy ligada a la templanza, la frugalidad, el sufrimiento y al trabajo y a las relaciones  afectivas  entre mujer y varón.

-Ambas visiones, pueden y debieran armonizarse y contribuir al equilibrio de las formas de vida de las personas y de las sociedades, integrando el gozo y la alegría con los momentos de pesadumbre; la vida interior y la templanza, con la entrega y el amor al necesitado en la mejor tradición del profeta Isaias.

-Todos los caminos pueden conducir al misterio inefable de la vida; a la conversión y a la iluminación personal; a la alegría y a la tristeza; a la fortaleza y a la fragilidad; al bienestar y a las penalidades. Finalmente, al encuentro del que viene a nosotros derramando la alegría de su Amor y su Misericordia.


                                                                   Fuentes citadas


  1. Claudio Sánchez Albornoz. Hª Crítica de la Literatura Española.Volumen .I. Pág. 30. Edit.Crítica 1980.

  2. Claudio Sánchez Albornoz. Hª Crítica de la Literatura Española.Volumen I. Pág.29. Edit.Crítica 1980

  3. Claudio Sánchez Albornoz. Hª Crítica de la Literatura Española.Volumen I.Pág. 30. Edit.Crítica 1980

  4. Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor. Pag.177. Espasa Calpe. 2003

  5. Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor. Pág. 177.Espasa Calpe. 2003

  6. Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor. Pág. 178. Espasa Calpe. 2003

  7. Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor. Pág. 178. Espasa Calpe. 2003

  8. Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor.Pág. 180. Espasa Calpe. 2003.

  9. Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor. Pág.183. Espasa Calpe. 2003.

  10. Américo Castro. Hª Crítica de la Literatura Española. Volumen II. Págs. 624-625.  Ed.Crítica. 1980

  11. Américo Castro. Hª Crítica de la Literatura Española.Volumen II  Págs.625-626. Edit .Crítica.  1980

  12. Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor. Pags.187-188.  Espasa Calpe. 2003

  13. Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor. Pags.188-189.  Espasa Calpe. 2003